sábado, 24 de mayo de 2014

Las Tinieblas del Doctor Fracaso


El fracaso, tan sólo una palabra quizá, una sucesión de letras reiterativa en nuestro vocabulario, en la muestra de la vida, en las expectativas, en los sueños, en nuestra realidad, en el pasado, en el presente y a veces cual vidente, en el futuro. 

Capaz de metamorfosear personas, engullir el coraje de los más 
Fracasa sólo para aprender
valientes, destruir autoestimas y escupir en la confianza de cada uno; y este inmenso poder recae en una sola palabra, en una sola emoción, en un solo sentimiento, es tal su poder capaz de arrinconar al mayor héroe de película o de la vida real y someterle, situarlo en una encrucijada en la cual su razón, la parte racional del cerebro, escogería la opción de rendirse, que gran mando alberga una categoría autoimpuesta como es el fracaso. 


Capaz de teñir el cielo de negro e incluso lograr hacer de aquél superviviente las ganas de mirar de nuevo hacia arriba, al cielo, a la respuesta, a buscar la estrella que brilla en esa incertidumbre llamada soledad.


 Me pregunto ¿Para qué las personas creamos un monstruo con ese inmenso poder, cuando dentro del camino por si ya tenemos suficientes?





El fracaso es una emoción que nosotros decidimos el uso y la intensidad del mismo, no seré mezquino y mentiroso, en ocasiones esta primera frase, que insta a controlas estos aspectos se convierte en una auténtica odisea, y debó advertiros de una realidad, que como en esta epopeya, no todos los marineros que inician el viaje tendrán la suerte de regresar y más aún aquello que volvamos, dependiendo del viaje, no seremos más que una sombra de el marino que emprendió el viaje. 


Un barco al que nos subimos sin saber no sólo que estamos en una empresa tan larga e intensa, sino el destino, las dificultades para volver, las pérdidas emocionales, las heridas de guerra ante monstruos que compungirían al mismísimo Hércules, porque nadie te puede preparar para esta batalla, nadie podrá enseñarte a sostenerte sobre un alambre que corta cuando lo lógico es soltarse, ni para ver a otros dejar de buscar la salida en un profundo túnel muy profundo sabiendo que tú no puedes cavar por ellos, ni sujetar a quien cree que su puente es demasiado largo y el atajo es más fácil.

El mundo y la vida, amigos, se llena de fracasos, en algunos casos son experiencias vitales que se utilizan casi de forma seguida, en ese momento no es tan difícil darse cuenta del valor positivo del fracaso, pero y cuando a veces se pierde una porción tan importante del alma o incluso se vacía el alma, y no puedes utilizarlo de forma seguida, es ahí cuando sólo estas un poco más cerca del GAME OVER, donde el fracaso emocional tiene un enorme poder, pero incluso en los momentos que jodidamente es más difícil seguir el camino menos fácil, cada uno dirige su destino. 



Todas las personas, tú sin conocerte, se que tienes la capacidad para destinar el fracaso, donde tú quieres y puedes, porque algo que mantengo siempre en mi vida, y lo sabe cualquiera que me conoce, es que hasta el día más oscuro de mi vida, donde no disciernes entre bien o mal, donde el sol se apaga ante tus ojos, donde las lágrimas no son suficientes, donde gritar no es más que una tirita en una hemorragia, mires donde mires sólo ves puertas y ventanas cerradas y al final dejas de verlas, donde te gustaría que los ojos se cerrasen y al abrirse fuera una broma, donde dices “no puedo más”, “no me lo merezco”, “estoy cansado”, “hice todo lo posible y fracase”, “perdí porque no soy demasiado bueno”, e incluso te miras y te das asco y finalmente estas SOLO.

          Las características de estas situaciones de fracaso
 
Es en estos momentos, queridos lectores, donde realmente la quimera, la esperanza, con esos sentimientos, con esas emociones, cuando miras cara a cara al mayor miedo del ser humano, la soledad, es en ese momento donde puedes decidir que hay otro camino. 

Que no aceptas el camino fácil, que no te vas a rendir, que vas a luchar un asalto tras otro, que cogerás las piedras de tu alma que has perdido y construirás un camino, yo lo decidí, tú también puedes decidirlo, todos lo hacen, sólo es simple o complejo, fácil o difícil, lógica o corazón, corto o largo, lento o rápido, luchar o desfallecer, seguir buscando la meta o acabar en esta meta, vivir o ….

           ¿Podemos ser la luz que los demás necesitan?


Mi experiencia personal
Y todos señores tienen el poder en las personas de decantar esa decisión, por eso me aterra ver a otros mirar hacia otro lado esperando que el mundo cambie, no tender una mano al que no puede levantarse, darle tu esperanza al que esta derrotado, sonreír hasta dentro del infierno por otro que no se acuerda de que podía sonreír, yo he visto decantarse la elección en ambos caminos, pero debo realizar otra advertencia para aquellos que os impliquéis, no siempre ganaréis, no siempre lo lograreis, seguro que lo habréis intentado sin medida, eso no lo dudo, es el potencial de las personas, pero a pesar del poder que tenéis de influir en los demás la decisión es de cada uno, y debéis saber que podéis ser un factor, pero nunca quien ande el camino, quien cruce el puente, quien cave en el túnel, quien se sujete al alambre, pero sí quien te acompaña durante el camino, quien te sigue detrás en el puente, quien te da luz en el túnel para que cavé, quien habla mientras te abrazas al alambre de la esperanza.

Cuando alguien decide rendirse, no pierde él, perdemos todos

"Quizá no ganéis todas las batallas, las de vuestra vida, ni consigáis que todos los que podáis alcanzar ganen las suyas, pero si sabéis que hacer cuando perdáis, y la opción nunca será rendirse, sino buscar ese camino jodidamente difícil y seguirlo y decirle a tu cerebro, aún no, hoy no...y mañana volverá a salir el sol…"  (Agustín Calvo Rea).