martes, 14 de noviembre de 2017

La actitud multiplica, el conocimiento y la experiencia sólo suman.


Cuando los deportistas decaen en su glorificación siempre se les dice que recuerden que hicieron para llegar hasta el deseado foco del éxito y repitan esos pasos que nunca se pararon a valorar hasta que tuvieron que volver a encontrar estos, y quizá luego no experimente la meta del éxito.
En este punto, me planteo la descorazonadora idea de la insignificancia que le damos a todos los actos que realizan las personas para alcanzar sus sueños, dejamos de ver que para alcanzar esa felicidad tuvieron que traspasar terrenos que quizá otros no pudieron, quizá para alcanzar el amor superaron fracturas que a más de uno desgarrarían el pecho, quizá para ser altruistas pasaron por el egoísmo extremo.


Y vuelvo al principio, a esa extraña sensación que siento cuando observo a alguien que no valora lo que ando, porque aún no llego a la meta, pero la meta será efímera, un tiempo limitado en tu vida para aprender, pero y todo el tiempo de tu vida que andas para llegar a ese momento, lo has valorado.Quizá si o quizá tengas que tener esa sensación de pesadez para emprender ese camino, en base a mi opinión personal, te sugiero aprender antes, disfrutar de la vida, compartir lo que aprendiste y aprendes de ella, ser feliz y hacer feliz a los demás.


Las personas como dicen, podemos ser bombillas, pero también el interruptor que contenga otras. Quizá la diferencia entre ambas opciones sea valorar que pasos has dado para llegar a ser una bombilla.


Nos pasamos gran parte de la vida intentando descifrar la vida y manejando el camino al éxito, y quizá es algo que es así, que no debe manejarse o descifrarse, más bien amarse, compartir y disfrutar.




Agustin Calvo Rea