Una oración simple, con un significado complejo, que dilema, que paradójico y en definitiva, que real.
Nuestra mente, que recoge la percepción de la vida que vivimos, se acomoda entre una multitud de corriente, que conforman un gran Océano. En ocasiones, tenemos claro y determinado, un rumbo, bien para desenterrar un tesoro, visitar una isla aunque este desierta, y sin temor o con él, elegimos una de las muchas corrientes, sea adeacuada o infectada de tiburones u olejades, algo que desconocemos hasta surcar esas aguas, pero esa "creencia", nos permite "elegir" y en definitiva "movernos. En otras ocasiones...no son tan claras las "creencias", es más nada es claro, y la claridad es la nada, y es una deriva.
Nuestra mente, que recoge la percepción de la vida que vivimos, se acomoda entre una multitud de corriente, que conforman un gran Océano. En ocasiones, tenemos claro y determinado, un rumbo, bien para desenterrar un tesoro, visitar una isla aunque este desierta, y sin temor o con él, elegimos una de las muchas corrientes, sea adeacuada o infectada de tiburones u olejades, algo que desconocemos hasta surcar esas aguas, pero esa "creencia", nos permite "elegir" y en definitiva "movernos. En otras ocasiones...no son tan claras las "creencias", es más nada es claro, y la claridad es la nada, y es una deriva.
¿Y cuando me pierdo?
Es en estas en las cuales una mera corriente
puede tornar la dirección de un bote, que se encuentra en la deriva, por falta
de rumbo, por enajenación, e impericia del capitán.
El mundo, el tiempo, no se
para, es esa una de las principales asfixias en alta mar, en el timonel de la vida,
en la carrera de unas elecciones.
La incapacidad del cerebro, y la inquietud del ser humano, por adelantarse al futuro, de
tener respuestas o de equivocar las preguntas, nos mantiene descolocados, desorientados, asustados de "algo" (que no sabemos ni que es), gráficamente nos encontramos en una isla enorme en la que sólo divisamos el horizonte, ESA GRAN NADA, otra vez.
Esta situaciones, en las que nos perdemos, sin saber como hemos llegado a este punto, a este arrecife inhóspito, y desalentador, no son producto a veces de "grandes cambios", no hay que irse muy lejos para perderse, no hay que cruzar el Pacífico, sino que suele y puede abordarnos mucho más cerca.
En una zona pequeña e inquietante, nuestro presente, nuestra mente:
¿qué debo hacer?, ¿qué quiero hacer?, ¿cómo lo hago?, ¿es lo óptimo, correcto? ¿me estoy equivocando? ¿perderé la oportunidad?,
Podríamos divagar durante millones de preguntas más sobre un "futuro" sobre la INQUIETUD.
Y si resuelto cada punto,
buscamos, analizamos y no lo tenemos claro, sin llamada de emergencia, la duda nos consume, y "creemos" necesitar una respuesta “correcta” “apropiada”
“la salvación”. A veces la respuesta correcta es que no hay respuesta.
Nuestra acomodada
comunicación, y nuestra percepción de ser malos comunicadores, nos encuadra en
un pequeño y diminuto espacio, donde sólo “una respuesta” creemos es la clave
de una ecuación inverosímil. Pero y si la respuesta correcta sigue siendo que no hay respuesta. ¿Qué significa que no hay respuesta?
El ser humano, y en concreto el cerebro, por
naturaleza intenta adentrarse en un campo desconocido para él, intenta acomodar
respuestas entre muchas variables, en la incertidumbre, del que pasará, de los
pros o contras, pero en una dimensión ajena a su control, algo que en ocasiones
produce estrés, miedo o incluso confort.
Esta mezcla explosiva
es inevitable, si bien, no debe convertirse en una constancia inamovible,
aunque nos evoque a ejercitar una cualidad poco valorada como es el valor de
avanzar, producto de decidir por uno mismo y posteriormente aprender, del desenlace.
Somos expertos en comunicar, por eso suena fácil,
decírselo a alguien, pero hacerlo en nuestra vida, lo
convertimos en complejo, porque nos da "miedo que la respuesta sea no tener respuesta".
Mi experiencia personal
En muchas ocasiones, me
he encontrado ante este jaque de la vida, en esa intersección de numerosos
caminos, todos borrosos y sin un destino claro, lógicamente, como narro he caído en la
pesadumbre, en el estrés, el miedo y el confort, todos pequeños o grandes
aprendizajes que debemos realizar en la vida y que aunque como las vacunas, no
sean satisfactorios a primera vista, tienen unos buenos efectos secundarios a
largo plazo.
Eso me ha llevado a comprender que muchas veces no hay más respuesta, que avanzar en el camino, que elegir una vez y ver si el paisaje es más claro, si la niebla remite, así se busca agua en un desierto, sino morirás de sed, de confort. Sobre el confort, sólo diré que hay una gran diferencia entre "vivir" y "sobrevivir", ¿qué estas haciendo hoy en día?
El mecanismo de actuación ante la incertidumbre en esos momentos, en mi caso fue diferente al de aquellas personas que lea esto. La realidad, la
experiencia me acercó a la opción más populista, huir, sea física, emocional o
mentalmente, de esa intersección y esto se realiza mediante la comunicación
exterior, es decir, buscamos respuestas de los demás, en una correcta elección.
En ese primer paso se acuna un gran error, del que aprendemos, porque manipulamos nuestra elección final así como
las consecuencias finales, de una decisión que difícilmente sentiremos nuestra
propiamente hablando, ya que un simple consejo, aunque sea sin intención de manipular
y sincero, puede evocar en una nefasta actuación, del quien se encuentra en la incertidumbre.
He surcado tantas veces esta hoja de ruta, que a pesar de conocerla, a veces tengo que pararme y darme cuenta del miedo que da "elegir" sin conocer la respuesta correcta, y comprender que es normal sentir eso ante la incertidumbre, y comprender que a veces no puedes saber el final del libro, sin leer todas las hojas, y para ello debes pasar cada hoja hasta el final. A veces antes de creer hay que hacer un acto de fe.
Así he tomado muchas decisiones, que sin saber como iban a desencadenarse han culminado en un aprendizaje, no seré mezquino, hay buenas lecciones, grandes momentos y momentos de decepción, pero la vida no es A o B, hay muchas más letras, pero tu eliges si quieres descubrirlas.
Quizá emprendas un viaje que no acabará como pensabas, que el objetivo cambiará, que el amor acabará o no, que la amistad se bifurcara, que encontraras otras cualidades que desconocías de ti, pero esas respuestas no las encontrarás hasta "elegir dar un pasito más". No importa la longitud del paso, si es grande o pequeño, porque en la vida se va paso a paso, no podemos dar dos de golpe, porque en cada uno aprendemos, cambios, y elegimos.
Así entiendo la incertidumbre, y ¿cómo actuó ante aquellos que vienen con ella?
Escuchar es ayudar, empatizar no es sufrir, compartir no es aconsejar
Se inicia una
conversación de esta tipología, o varias simultáneamente mientras escribo esta
entrada, es la esencia de las relaciones sociales, tienen una base de
“compartir” y especialmente cuando el “peso” es aún mayor.
Personalmente, huyó de dar consejos, he visto en inenarrables ocasiones, como un consejo se convierte en una elección, y como la misma es producto de una consecuencia, que normalmente repercute en el emisor, porque el receptor no siente propia la misma.
A veces, es difícil distinguir el momento de opinar, porque en la
mayoría de momentos en los que creemos hacer “lo adecuado”, en realidad sólo
comunicamos hacía afuera, manipulando indirectamente la acción de un elemento
externo.
Durante la comunicación, aunque tenemos la creencia de
que la dificultad reside en enviar el mensaje, la realmente complejidad se
requiere en el emisor, el oyente y especialmente cuando “escucha”. Escuchar
implica el uso de los distintos sentidos de los seres humanos, ya que el
lenguaje verbal además de interpretativo y encontrarse ante barreras previas,
asume sólo entre un 3 a 7 % del mensaje total, acomodando un 93 a 97% de la
comunicación total.
En resumen, renuncio habitualmente al “consejo”, en primer lugar requiere de
ejercicio, de nada sirve “el consejo vendo pero para mí no tengo”, prefirió
focalizar sobre el interés de la persona y que comprenda su capacidad de
elección al igual que la asunción de las posibles consecuencias.
Cambio preguntas por
consejos, experiencias por complacencia, confianza por complejos, riesgos por
miedos. Y en algunas ocasiones, la mejor opción es
AGUSTIN CALVO REA






