viernes, 29 de agosto de 2014

Corazonada en la merecida nada

El paradigma de las decisiones, solemos decidir aquello que creemos que queremos, no basandonos en la realidad, en la racionalidad o en la simplicidad de la probabilidad de éxito o fracaso. Esta enérgica disyuntiva nos lleva a usar el corazón en muchas ocasiones como un propulsor de nuestro día a día, minuto a minuto y segundo a segundo, algo que sin duda es agotador durante una vida y más si cabe cuando las decisiones que tomamos de corazón en un momento determinado no tienen el desenlace pasionalmente deseado por el motor que usamos en nuestra vida. 

Como si de un V8 se tratase acelera en cada recta, derrapa en cada curva y desecha cualquier señal de emergencia que se encuentre en la autopista de la vida, en los peajes de los sentimientos y en las montañas de las emociones.

UN DESEO NO CAMBIA NADA UNA DECISIÓN LO CAMBIA TODO

Hasta este momento rodamos por una carretera deliciosa, donde nos sentimos confortados por seguir esos impulsos solemnes, que te alivian llamados sentimientos, pero como todo buen vehículo, y este no iba ser ajeno, en ocasiones se encuentra con algunas incidencias, debido a su velocidad, a su ignorancia de las normas, a su poca previsibilidad, a su durabilidad y en sin fin a innumerables decepciones.


La vida, ese gran sendero que recorremos, buscando y escogiendo el camino que creemos que nos acerca a la felicidad, o simplemente a estar más cerca de aclarar nuestras emociones y nuestros propósitos, esta acumulada de una cantidad incierta de decepciones, que desconocemos en el momento de "corazonadamente" emprender nuestro viaje y escoger nuestro destino. 

En esta vía no se acuñan los principios del merecimiento, desgraciadamente no conozco a ninguna persona que por "merecer algo" lo haya logrado, sólo he conocido personas que "mereciendo más", únicamente encuentran obstáculos, pero eso sí, reniegan de cualquier dificultad, les importa bien poco que su vida se juegue en nivel "muy difícil" o "imposible" porque saben que lograr su propósito, su amor, sus "éxitos", en la vida nunca desde que tienen conciencia, y siguen su corazón, aunque el cerebro les tiente a relegar este camino, se plasma la compasión del merecimiento, sino la perseverancia en las ideas, en las emociones y en el camino.

Existe un tipo de personas que son capaces de luchar concienzudamente contra cualquier tenaz y borrascosa dificultad que la vida en su ingeniosa agudeza les proponga, he conocido incluso aquellos que la vida debería energicamente hacer un ejercicio de imaginación para superarse en los siguientes niveles, porque son grandes jugadores, con habilidades para resolver plataformas, que algunos sólo admiramos. E incluso lo más difícil de todo, es que han aprendido a usar el "cerebro", para entender las decisiones "corazonadas" que les reportaban afecciones positivas y negativas, en ocasiones pensamos que podemos hacer un ejercicio de supresión de la "negatividad" y ciertamente es imposible, pero si podemos por un lado alternar la "negatividad" en "positividad" comprendiéndolo como un aprendizaje y finalmente entender que hasta la senda más hermosa de la selva, quizá se acaba ante nuestro ojos, y sufrimos por no querer ver el final, no el final de la senda en sí, pero si de la que querríamos coger, sobre la que realmente existe. 

SENTIRSE DERROTADO ES UN ESTADO TEMPORAL POR EL QUE TODOS PASAMOS, PERO ABANDONAR LA ESPERANZA ES LO QUE LO CONVIERTE EN PERMANTE

Estos momentos que algunos intelectuales denominan conformarse y otros los llaman gestión emocional, que difícil discernir ambas lineas, ¿cuándo es imposible algo? Debería ser en ese momento en el cual nos deshilamos por dentro cuando deberíamos reflexionar sobre como interpretamos lo que estamos sintiendo, las decisiones que estamos adoptando, las corazonadas y el momento concreto en el cual deberíamos utilizar "la razón" para asimilar el camino y quizá mirar a nuestro lado, porque quizá se salvaguarda la respuesta.

MI REFLEXIÓN PERSONAL: Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único.

No eres un robot, me dijo una persona un día, y ciertamente me deshizo por dentro, no porque no supiera tal realidad, sino porque no estaba preparado para asimilar que mis sentimientos son parte de esa realidad, me encontraba mejor ayudando a otros, focalizando esos niveles en la vida para escuchar a otras personas, que se encontraban desesperanzados, porque habían perdido la esperanza y sólo se componían de miedos.


Fue en ese momento, cuando me observé, y me di cuenta que los merecimientos, los honores y los logros tenían poco que ver en la vida, y sin entrar en porques, la vida me mostró que si esperaba compasión, la lotería o algo similar, iba a estar bastante alejado de la realidad, así enfrento de nuevo a la corazonada con el cerebro, para entender el ¿por qué no?, así que asumió que era una persona, y que tenía sentimientos, más allá de los propios que mostraba para preocuparse y ayudar a otros, y en ese momento comenzó de nuevo a coger el carril de aceleración para introducirse en la autopista de la corazonada, quizá en días das vueltas en una rotonda, pensando ¿el camino se ha acabado? y es hora de salir y buscar otra autopista, otros días sigues la autopista sin miedo a que desaparezca ante tus ojos, y es aquí donde reside la dificultad de saber hasta donde perseguir un sueño, hasta donde seguir una emoción, una idea, el amor, la nada o el todo, los sueños, las esperanzas, la realidad, la pasión, el corazón, el cerebro, toda una larga lista de componentes de un circuito llamado vida, en donde nada importará lo que merecemos, sufrimos, sufriste o sufrirás y es algo que deberíamos entender para proseguir nuestro camino, sin decaer en la idea de que nuestro vehículo debe dejar de circular por esa larga vía

Algunas personas son fascinantes: sólo hay que mirarlas a través de las gafas correctas

Si puedes llegar a través de la nieve, la tempestad y la lluvia, sabrás que podrás llegar cuando brille el sol y todo esté bien

No soy quién para decir lo que tienes que sentir ni cómo tienes que sentir lo que sientes, al igual que no puedo decidir por ti

Agustín Calvo Rea , intentando arreglar bicis cuando es posible y sino aportando mi propio mapa.

jueves, 7 de agosto de 2014

¿Por qué no jugamos juntos sin miedo a perder?

 El egoísmo cualidad innata del ser humano según algunos ilustres componentes de la sociedad capitalista, competitiva e individualista, es la idea de "me quedo la pelota y juego sólo" no vaya ser que si un día os deje la pelota, me escogaís el último de la fila o quizá perdamos el partido.

Calificarlo de cualidad ya es abrupto en mi mentalidad, si bien, en algún prisma esta característica puede ser útil para las personas, pero dudosamente o muy complicado es en beneficio de otras, cuando alguien atesora una actitud, elección o comportamiento egoísta, ¿quién no ha chocado alguna vez con este muro defensivo de las personas?

El egoísta moral se centra en la afirmación de uno mismo, convirtiendo al individuo como tal en el  propio soberano de la realidad moral y personal determinada que le envuelve en la realidad social. 

Esta visión le evoca actuar en su único y propio interés, REPITO ÚNICO Y PROPIO, sin menoscabo de los efectos sobre otros, siempre que el interés propio que genere sea inferior al reflejado en otras personas, es decir, "juguemos todos juntos pero que gane el partido siempre yo, sin importar el como, o sino cojo la pelota y me voy a casa".

Bueno la teoría lo embarca en este marco, dentro de esta disposición de características, pero todos nos hemos topado con decisiones o actitudes egoístas, donde finalmente el ejecutor, "el dueño del balón", intercambian nuestra estima, nuestra felicidad, nuestra actitud, independientemente del beneficio que le genere, sin importar si yo quería jugar, o simplemente quería jugar con esa persona.

La realidad, como puede verse, no soy un ferviente admirador del egoísmo, y mezquino es verteros la idea de que siempre ha sido así de rotunda la idea, pues no, como todos los caminos en ocaciones las personas tomamos caminos diversos, fáciles y errados. Puedo advertir que he sido durante un tiempo duradero en mi vida, quizá como vía de protección, una de las versiones más "egoístas" del "gano el juego o no juega nadie", quizá pensar que los demás nos van a decepcionar suele producir querer dejar confiar en las personas, en las elecciones, en la vida; y apoderarse de un todo: YO, de la pelota, de la mesa, del juego y si hace falta expulsar, dañar o lapidar a los compañeros o "las fichas de los demás", en esos momentos no consideramos esta actuación como un precio costoso o eso parecía. 

"El egoísmo es como la Luna, tiene una cara oculta que sólo saboreamos cuando otros nos dejan verlo desde la otra perspectiva"

 Si, eso parecía, el egoísmo tiene un espiritú mágico, sólo cuando pasa el tiempo y eres el "ejecutado" al que dejan "fuera de juego" aprender que es una doctrina lamentable el:  "Primero yo, segundo yo, tercero yo"

Apestosa, simplemente lamentable y aberrante en cualquier persona que quiera inferir un mínimo de "empatía".


Algunos pensaran, que estoy siendo extremadamente duro con los egoístas, en realidad, lo estoy siendo conmigo mismo, porque cada cual interpretá el compás y baila la música sólo.
Por eso en algunas conversaciones, las personas me dicen no sin razón, creo que hay que ser un poco egoísta, y la realidad es que existen casos, quizá de extrema empatía, de actuaciones altruistas continuas, pero el problema radica, como me paso a mí en la libre interpretación de dos terminos que se repiten en estas dialecticas informales, "egoísmo" y "poco".

No seré yo quien establezca un canón en ambos conceptos, porque en mi vida, y mis experencias me han enseñado que soy incapaz de realizar tal determinación, otros quizá lo limiten en el punto donde "lastimas a las personas", y quizá controlado en algún aspecto puede ser beneficioso, pero mi pregunta es:

¿Qué capacidad tenemos para medir esas magnitudes, en un mundo que nos propone competitividad, carencia de empatia, individualismo, que se centra más en dividirnos por clases, brechas sociales o autoidealismos y por el contrario extermina los lazos que tengan que ver con la compasión?

He aquí un pequeño ejercicio que me gusta proponer a la gente cuando hablo de este tema concreto, preguntaté que sensanción te fluye cuando verbalizas la palabra "egoísmo" es buena o mala, quizá ambas y ahora haz lo mismo con "compasión".

Durante muchas horas de conversación con diversas personas, la mayoría de las personas tienen una mayor facilidad en carácterizar el segundo elemento de forma negativa, cuadrándolo en la "pena", por el contrario el egoímos aunque lo infieren como un "ente bidimensional" positivo-negativo.

Es algo peculiar, la realidad es que "compasión" es sólo un sinónimo de "empatía" de "amor altruista", pero he aquí el efecto que dificultad el control de "poco egoísmo", las personas en sociedad, en la actual, percibimos los continuos mensajes de las diferentes estructuras sociales que unido a la falta de desarrollo de nuestra inteligencia emocional, nos revoca a un plano más simple, más categorizador, y ahora para acabar te pregunto:

 ¿Cuantos sinónimos conoces de egoísmo?
 
En un momento dado, yo incluido, por nuestra cabeza se nos pasa la idea de que ser egoísta es lo más fácil, lo más simple, la vía que más protege nuestras emociones, nuestros sentimientos, en general a nosotros, y todo por el miedo que nos implica confiar en otras personas, perder o ceder el control, y subsumir nuestra vida en un campo donde pueden decepcionarnos y hacernos mucho daño. 

Sin embargo, sino experimentas las emociones y los sentimientos, me preguntó:  
  • ¿Qué estabas proteguiendo con tu egoísmo? 
  • ¿Cómo vives los sueños si te da miedo verbalizarlos, si te aterra que otros los lesionen, sino confias en nadie? 
  • ¿Qué pasará cuando tu no puedas resolver o gestionar una emoción por ti mismo?
Es en este momento, el más frágil de las personas, donde tienes que situarte para acabar decidir abandonar esa actitud o comportamiento, porque es en este momento cuando te das cuenta de que tienes la mayor gran discapacidad el "miedo a vivir plenamente", algo que se nos olvida en estos días, y si es verdad no es fácil, nunca será más fácil que sólo estar tú, pero ¿Quién dijo que vivir era fácil?


Durante la vida he comprendido y convivido con esa vocecilla llamada egoísmo, además lo he practicado como una autentica religión, quizá como elemento de protección derivado del aprendizaje en la vida, y también debo confesar, es cierto que me aporto momentos y caminos sólidos y sin abruptas piedras puntiagudas, pero hubo un momento concreto durante el camino, que vi la longuitud del mismo y lo largo que era.

Y pense ¿Estoy viviendo la vida sin pincharme nunca con una piedra? ¿Y si me sirve para construir un castillo? Claro me respondía, seguro que tiene un pico afilado, sólo estoy proteguiendoté, pero como voy a pincharme o no con una piedra si hasta con ella sólo pienso en mi beneficio sin darle la oportunidad de mostrarme su esencia.

En ese momento decidí que tener miedo, es lógico, pero superarlo y pisar firmemente sobre el camino es "vivir", y si no mentire me he cortado con las piedras, algunas más de una vez, he incluso me han dejado andando a la pata coja o arrastrandome por ese angosto camino llamado vida, pero con cada piedra se llenaba una posibilidad, de una vida plena. 

Si esto no fuera suficiente además desarrolle algo que desconocía llamado empatía, y ahora conozco otro miedo, porque da miedo decepcionar a las personas cuando tienes empatía pero más miedo da decepcionarse a uno mismo, y sin menoscabo de mentir intento evitarlo pero por momentos fallo y simplemente me centro en dar más de mí, ya que el único egoísmo positivo es el destinado ayudar a otros sin esperar que ellos nos ayuden a nosotros, sólo esperando que sino es a nosotros, ayuden a otros que lo necesiten.

¿Cómo crecía la vida ante mis ojos? - pensaba - cuando era egoísta no pensaba en estas cosas, sólo pensaba en yo, que fácil era todo, no es nostalgia, sólo ironía, porque una vida plena nunca será egoísta, porque sino sólo la compondría un elemento, "Yo" y ese yo sería sólo porque tengo miedo a vivir y a sentir. Yo elijí tener miedo, intentar superarlos, y sentir... y tú...nunca es tarde para nadie si tienes la voluntad de lograrlo...

"Nunca podremos alcanzar la verdadera felicidad en el egoísmo porque si con nuestras palabras o acciones no podemos acercar esperanza aquellos que la necesitan, no sabremos encontrar la felicidad en nosotros mismos" - Agustín Calvo Rea (7/8/2014)

"No ser bueno más que para sí es no ser bueno para nada" - Voltaire.