lunes, 15 de junio de 2015

La simplicidad es compleja o no


Una oración simple, con un significado complejo, que dilema, que paradójico y en definitiva, que real. 

Nuestra mente, que recoge la percepción de la vida que vivimos, se acomoda entre una multitud de corriente, que conforman un gran Océano. En ocasiones, tenemos claro y determinado, un rumbo, bien para desenterrar un tesoro, visitar una isla aunque este desierta, y sin temor o con él, elegimos una de las muchas corrientes, sea adeacuada o infectada de tiburones u olejades, algo que desconocemos hasta surcar esas aguas, pero esa "creencia", nos permite "elegir" y en definitiva "movernos. En otras ocasiones...no son tan claras las "creencias", es más nada es claro, y la claridad es la nada, y es una deriva.



¿Y cuando me pierdo?


Es en estas en las cuales una mera corriente puede tornar la dirección de un bote, que se encuentra en la deriva, por falta de rumbo, por enajenación, e impericia del capitán.

El mundo, el tiempo, no se para, es esa una de las principales asfixias en alta mar, en el timonel de la vida, en la carrera de unas elecciones. 

La incapacidad del cerebro, y la inquietud del ser humano, por adelantarse al futuro, de tener respuestas o de equivocar las preguntas, nos mantiene descolocados, desorientados, asustados de "algo" (que no sabemos ni que es), gráficamente nos encontramos en una isla enorme en la que sólo divisamos el horizonte, ESA GRAN NADA, otra vez.

Esta situaciones, en las que nos perdemos, sin saber como hemos llegado a este punto, a este arrecife inhóspito, y desalentador, no son producto a veces de "grandes cambios", no hay que irse muy lejos para perderse, no hay que cruzar el Pacífico, sino que suele y puede abordarnos mucho más cerca.

En una zona pequeña e inquietante, nuestro presente, nuestra mente: 

¿qué debo hacer?, ¿qué quiero hacer?, ¿cómo lo hago?, ¿es lo óptimo, correcto? ¿me estoy equivocando? ¿perderé la oportunidad?, 

Podríamos divagar durante millones de preguntas más sobre un "futuro" sobre la INQUIETUD.

Y si resuelto cada punto, buscamos, analizamos y no lo tenemos claro, sin llamada de emergencia, la duda nos consume, y "creemos" necesitar una respuesta “correcta” “apropiada” “la salvación”. A veces la respuesta correcta es que no hay respuesta.

Nuestra acomodada comunicación, y nuestra percepción de ser malos comunicadores, nos encuadra en un pequeño y diminuto espacio, donde sólo “una respuesta” creemos es la clave de una ecuación inverosímil. Pero y si la respuesta correcta sigue siendo que no hay respuesta. ¿Qué significa que no hay respuesta?

El ser humano, y en concreto el cerebro, por naturaleza intenta adentrarse en un campo desconocido para él, intenta acomodar respuestas entre muchas variables, en la incertidumbre, del que pasará, de los pros o contras, pero en una dimensión ajena a su control, algo que en ocasiones produce estrés, miedo o incluso confort. 

Esta mezcla explosiva es inevitable, si bien, no debe convertirse en una constancia inamovible, aunque nos evoque a ejercitar una cualidad poco valorada como es el valor de avanzar,  producto de decidir por uno mismo y posteriormente aprender, del desenlace. 

Somos expertos en comunicar, por eso suena fácil, decírselo a alguien, pero hacerlo en nuestra vida, lo convertimos en complejo, porque nos da "miedo que la respuesta sea no tener respuesta".

Mi experiencia personal


En muchas ocasiones, me he encontrado ante este jaque de la vida, en esa intersección de numerosos caminos, todos borrosos y sin un destino claro, lógicamente, como narro he caído en la pesadumbre, en el estrés, el miedo y el confort, todos pequeños o grandes aprendizajes que debemos realizar en la vida y que aunque como las vacunas, no sean satisfactorios a primera vista, tienen unos buenos efectos secundarios a largo plazo. 

Eso me ha llevado a comprender que muchas veces no hay más respuesta, que avanzar en el camino, que elegir una vez y ver si el paisaje es más claro, si la niebla remite, así se busca agua en un desierto, sino morirás de sed, de confort. Sobre el confort, sólo diré que hay una gran diferencia entre "vivir" y "sobrevivir", ¿qué estas haciendo hoy en día?


El mecanismo de actuación ante la incertidumbre en esos momentos, en mi caso fue diferente al de aquellas personas que lea esto. La realidad, la experiencia me acercó a la opción más populista, huir, sea física, emocional o mentalmente, de esa intersección y esto se realiza mediante la comunicación exterior, es decir, buscamos respuestas de los demás, en una correcta elección. 

En ese primer paso se acuna un gran error, del que aprendemos, porque manipulamos nuestra elección final así como las consecuencias finales, de una decisión que difícilmente sentiremos nuestra propiamente hablando, ya que un simple consejo, aunque sea sin intención de manipular y sincero, puede evocar en una nefasta actuación, del quien se encuentra en la incertidumbre.


He surcado tantas veces esta hoja de ruta, que a pesar de conocerla, a veces tengo que pararme y darme cuenta del miedo que da "elegir" sin conocer la respuesta correcta, y comprender que es normal sentir eso ante la incertidumbre, y comprender que a veces no puedes saber el final del libro, sin leer todas las hojas, y para ello debes pasar cada hoja hasta el final. A veces antes de creer hay que hacer un acto de fe.

Así he tomado muchas decisiones, que sin saber como iban a desencadenarse han culminado en un aprendizaje, no seré mezquino, hay buenas lecciones, grandes momentos y momentos de decepción, pero la vida no es A o B, hay muchas más letras, pero tu eliges si quieres descubrirlas. 

Quizá emprendas un viaje que no acabará como pensabas, que el objetivo cambiará, que el amor acabará o no, que la amistad se bifurcara, que encontraras otras cualidades que desconocías de ti, pero esas respuestas no las encontrarás hasta "elegir dar un pasito más". No importa la longitud del paso, si es grande o pequeño, porque en la vida se va paso a paso, no podemos dar dos de golpe, porque en cada uno aprendemos, cambios, y elegimos.



Así entiendo la incertidumbre, y ¿cómo actuó ante aquellos que vienen con ella? 



Escuchar es ayudar, empatizar no es sufrir, compartir no es aconsejar


Se inicia una conversación de esta tipología, o varias simultáneamente mientras escribo esta entrada, es la esencia de las relaciones sociales, tienen una base de “compartir” y especialmente cuando el “peso” es aún mayor.

Personalmente, huyó de dar consejos, he visto en inenarrables ocasiones, como un consejo se convierte en una elección, y como la misma es producto de una consecuencia, que normalmente repercute en el emisor, porque el receptor no siente propia la misma. 

A veces, es difícil distinguir el momento de opinar, porque en la mayoría de momentos en los que creemos hacer “lo adecuado”, en realidad sólo comunicamos hacía afuera, manipulando indirectamente la acción de un elemento externo. 

Durante la comunicación, aunque tenemos la creencia de que la dificultad reside en enviar el mensaje, la realmente complejidad se requiere en el emisor, el oyente y especialmente cuando “escucha”. Escuchar implica el uso de los distintos sentidos de los seres humanos, ya que el lenguaje verbal además de interpretativo y encontrarse ante barreras previas, asume sólo entre un 3 a 7 % del mensaje total, acomodando un 93 a 97% de la comunicación total. 



 Una vez, empatizamos con el emisor, que se encuentra en un punto inicial, de indecisión, ansiedad, estrés o miedo, el oyente debe dar una respuesta, como elegir la respuesta correcta, es una regla inexistente y cabe prestar atención a la experiencia y la intuición.

En resumen, renuncio habitualmente al “consejo”, en primer lugar requiere de ejercicio, de nada sirve “el consejo vendo pero para mí no tengo”, prefirió focalizar sobre el interés de la persona y que comprenda su capacidad de elección al igual que la asunción de las posibles consecuencias.

Cambio preguntas por consejos, experiencias por complacencia, confianza por complejos, riesgos por miedos. Y en algunas ocasiones, la mejor opción es



AGUSTIN CALVO REA









miércoles, 11 de febrero de 2015

Desde lo alto...miro atrás

Pasos, zancadas, pulgada a pulgada,  en un "día cualquiera", como exponía Al Pacino, incluso un domingo. Pequeñas pulgadas que están delante de nuestros ojos, que van dándole forma a una vida, llena de relatos, fabulas e historias.
 
Durante los capítulos nos contaron que en los albores de la más tenebrosa y oscuridad siempre se alberga la luz, y aprendimos que sólo el coraje para dejar salir nuestra potencial, esa luz interior que tanto nos aterra, podremos brillar como auténticas estrellas, e incluso podremos juntarnos a ver constelaciones en el periplo que mantengamos los corazones abiertos.
 
Desde una mesa, con cuatro patas en la cual no se solía sentar, se ve con el prisma del que observa, miraba una ventana, un río, el tiempo pasar, sólo quería que surcase el tiempo, como si fuera el salvador de los relatos, pero eso nunca llego a suceder.
Unos capítulos llenos de bocas, recreos y horas "muertas", no sólo las propias de la época sino muchas más. Viviendo en una paradoja temporal donde el mago "tiempo" no hacía nada, no arreglaba nada y menos saturaba.
 
En el que algunas palabras se acomodaron a un vocabulario pragmático e insólito, en el que la oscuridad absorbía la luz, en la que lo único importante era conocer fantasmas, miedos, sombras que hacían que estar en la niebla fuera un premio para él.
Alejado de ser un modelo, ni mucho menos cercano a un ejemplo que plasmar, una sombra era al caminar y un negro mar al ordenar, ni de los más buenos, ni de los más malos, ni de los más listos, ni de los más tontos, ni cabía comparación e quizá ahí su decisión, era aquel que ni se esperaba nada ni se desesperaba él, pero siempre contestaba al mundo, con esa peculiar "mascara de conducta".
 
Con más de 1 millón de carencias que etiquetan mi conciencia, con sello de perdedor, reduciendo el polvo en ceniza, la ceniza en la nada, un camino sin rumbo, un rumbo sin destino.
Sin asimilar lo que sucedía, sin comprenderlo, sin entenderlo, sólo con alargadas sombras de culpabilidad y miedos que soportaba un inexperto corazón. Donde los pensamientos tornan en tristeza, las risas en llantos y la positividad en realismo. Sólo un golpe de timonel transformo las experiencias en lecciones, la tristeza en pensamiento, los llantos en risa, el realismo en positividad, los sueños en caminos, y compartir el camino, en definitiva volvía a tener esperanza.
 
Borrón y cuenta nueva, camino de muchos, no este caso, para buscar respuestas, no sirve sólo alentar a caminar, a cruzar miedos, surcar temores y remar en ríos de oscuridad, hipótesis románticas que todos en algún momento hemos necesitado oír, pero quizá se puede dar un paso más, la convicción es algo que crea esperanza y ella viene de la acción. Es cuando hemos caminado solos, superado nuestros miedos, vencido a la oscuridad, cuando el barro se percibe en nuestro ojos, cuando podemos compartir la esperanza, así nuestras palabras, forman barcos, salvavidas, cuerdas, que permiten a otros decidirse a caminar, sin prometerles que sabemos que pasará pero que se puede seguir un paso más adelante.
 
En una senda que he disfrutado junto a ilustres compañeros "de batallas" aunque nunca blandíamos una arma. Una gran parte se desvanecen en la atmosfera del tiempo, pero como Batman y Robin, sus aventuras quedan en los comics para ser rememoradas y compartidas. Aportan cada viñeta un aire diferente a lo que fue y lo que se convirtió. Como en todas las historias, algunos se fueron demasiado pronto, quizá sin avisar, sin planear un adiós, dejando esas pequeñas cicatrices del alma en las etapas de una bonita historia, en la que se denota su perdida en el día "D".
 
El camino en sí, un sabio, cogió un flan y lo convirtió en un postre digno de restaurante, enseño que perderse no es lo mismo que detenerse, que hay una gran diferencia entre querer y poder, que se puede aprovechar las muescas que deja la perdida aunque sea desde muy pronto, que hay un salto entre hacer todo lo posible y todo lo que pude, que existen diferentes formas de autoprotección que destruyen el motor del cuerpo, que las orejas escuchan sonidos, los silencios profundizan y los ojos atrapan corazones, que el corazón late, late, muy fuerte, para hablar de amor pero no menos cuando tiene que tornarse en la piel de otros para alejarlos de la soledad, que el tiempo es relativo y para muestra un recuerdo, que nadie esta loco sino que ve el mundo de forma diferente y prefiere perseguir "algo" hasta los confines de la tierra, que si se acaba el camino quizá una mano sea la mejor opción para no rendirse, que los ángeles existen pero no se ven a simple viste con los ojos, que como dice la canción hay misteriosos caminos, pero podemos disfrutar de las cosas buenas aunque estés perdido y lo que es el miedo a tener miedo a sentir.
 
En un tormenta, recuerda la esperezan que se volvió a encontrar estando motivado sin proceso aparente ni descriptible, pero aprendiendo que se puede elegir, hasta en la peor de las tormentas, en la vida, en el amor, en los sueños, en cada momento eliges, y que difícil es elegir sonreír cuando lo único que queda en ese mar es incertidumbre y un naufrago, y sentirse afortunado por sopar de frente con el gran ¿por qué no? el llamado "que pasaría si".
 
Especialista en no aconsejar, pero si compartir, comprendiendo que algunas preguntas no tienen respuesta, que a veces buscarla nos impide decidir o que mejor no encontrarla, y que en ocasiones la mejor respuesta es una pregunta.
A veces se gana y a veces no, que otras noche duerme y otras no, que no es tan importante llegar primero, sino como hemos llegado y si es donde queríamos estar, sobre todo ser un soñador, como eslogan de vida.
Esos miedos que nunca desaparecen, a pesar de enfrentarlos, se transforman, que todos tenemos miedo y a veces no sabemos a qué y ese uno de los mayores temores, que quizá no son los mismos que atormentaron a un niño, un adolescente o un adulto pero que algunos pueden hacer temblar los cimientos del más sabio, aunque algunas lecciones las hayas tripitido porque te encantaba asistir a esa clase.
 
Gracias por permitir sentir en ocasiones la diferencia que logra marcar diferencias y recordar que caer esta permitido pero levantarse es obligatorio.
 
11/02/2015   Agustín Calvo Rea