Yo siempre me he considerado una persona que sabe manejar y
gestionar sus problemas, pero creo que me superan algunas cosas, para las
cuales no me han preparado y no puedo usar la inhibición habitual que usaría
sobre mis sentimientos. Porque la realidad me desborda, es como si estuviera en
una pesadilla y no me despierto, y empieza una y otra vez. He perdido
totalmente la brújula, el sentido, y hoy creo que las ganas de seguir, de
luchar, de esforzarme, creo que la esperanza se fue en algún momento y yo no me
di cuenta. Tampoco tengo la voluntad de recuperarla, de buscarla, es el
castillo de naipes que tienes que volver a montar, simplemente imposible,
porque no hay voluntad, porque soy una sombra, y no una persona, la tristeza y
la desolación me golpean una y otra vez, y no tengo argumentos, sólo recibo el
golpe y sinceramente no sé porque lo aguanto, ni cuantos soportaré, sigo siendo
la misma persona, no lo sé, quiero seguir siéndola, no lo sé, sólo preguntar
sin respuestas o respuestas sin preguntas. Pero el dolor no desaparece, me
acompaña, me sigue, el pasado me persigue, soy dueño de las decisiones que
tome, de las que no tome, y de llegar aquí, al final del camino, según muchos
de uno de varios, del incorrecto, pero ciertamente del que quería y me
ilusionaba. Ilusión algo que parece como las quimeras una ciencia ficción, un
espectro digno de ser investigado por lo paranormal, eso que ni veo, ni
encuentro, ni sinceramente busco, porque me refugio en la pena, en el llanto
desconsolado de quien ha perdido algo que no puede reemplazar y lo peor es que
lo sabe.
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