La voracidad en un mundo guiado por un único capitán, nuestro sistema, donde
los marineros, más cercanos, a remeros dentro de una galera de negreros, fieles
a una carta náutica que infiere un claro rumbo, determinado por la fugacidad,
los automatismos y el malentendido egoísmo.
El viaje empieza a devorar nuestro tiempo, nuestra mente y casi nuestra
vida, a veces incluso nuestro yo, como si de un truco de trilero en plena feria
se tratase dejamos de ver esa pelotita entre los cubiletes, aunque sabemos
antes de empezar a jugar que esta en la mesa, no la vemos, porque ya hemos
escogido un rumbo con sus directrices, y así la felicidad en forma de pelotita
se encuentra tan cerca pero nuestras decisiones nos confieren una visión de
ella tan lejos a la vez.
¿Quién no se ha sentido en algún momento de su vida en la elección del
cubilete correcto para encontrar su felicidad? ¿A quién no le han dicho alguna
vez tienes muchas cosas por las que ser feliz pero no eres capaz de verlas?
Seguro que muchos os sentís identificados e hipócrita sería si un servidor dijera
que no.
(Párate 1 minuto a pensar sobre estas preguntas antes de seguir leyendo y piensa ¿por qué me siento así?)
Subsumimos nuestra existencia en un mar de complejidades, remando con fuerza
sin observar el rumbo que barco torna de forma natural, sin precisar la fuerza
de la marea o el oleaje, sólo nos importa el barco; y si quizás observando el
mar podemos ver el rumbo o acaso creemos que remando con todas nuestras fuerzas
podremos superar las olas del destino o la marejada de la vida; ¿Tú que crees?
¿Tienes suficientes árboles en tu bosque para poder disfrutar mientras surcas
el camino? o bien ¿te centras tanto en el camino que da igual como sea el
entorno, tanto que aunque estuviera dentro del camino no lo verías?
Independientemente de tus respuestas, debo confesarte lector que los seres
humanos somos excepcionalmente auto complejos y naturalmente simples. Si bien
el sistema y la concepción de la búsqueda del grial de la felicidad hace
de muchos de nosotros auténticos "Indiana Jones" de la vida; siempre
en búsqueda de "algo más", pero y si nuestro "Indiana"
tiene el grial entre sus manos y no es capaz de creer que con eso es feliz,
sólo con eso, siendo lo demás secundario y fugaz.
Más bien diré, que nuestro yo erróneamente considera que es demasiado fácil,
demasiado simple, demasiado intuitivo y que la felicidad es algo más complejo.
Me pregunto en innumerables conversaciones con otras personas e incluso con el
silencio, ¿realmente lo es? o ¿yo creo que es así?
La mayoría de los problemas sobre nuestra felicidad radican en pequeñas
preguntas, con simples respuestas que nuestro ser procesa de forma compleja, y
en esta concepción reside una gran parte de nuestra infelicidad, algo tan
simple pero tan complejo, dependiendo únicamente de la persona que recorre el
camino o maneja el timón del barco, ¿tú de cuál eres? y por último ¿Eres feliz
siendo así?
No te conozco lector o puede que sí, pero te digo totalmente convencido que tienes todas las herramientas para ser feliz porque los problemas independientemente de su gravedad nunca mermaran tu actitud, si quieres ser así, desde aquí te ánimo a seguir mi camino, sabiendo y conociendo que los primeros pasos dan miedo, casi pánico, pero tienes que salir de esa mala zona de confort, además te dejo una frase que inspira ese nuevo salto al vacío, a tú felicidad.
No te conozco lector o puede que sí, pero te digo totalmente convencido que tienes todas las herramientas para ser feliz porque los problemas independientemente de su gravedad nunca mermaran tu actitud, si quieres ser así, desde aquí te ánimo a seguir mi camino, sabiendo y conociendo que los primeros pasos dan miedo, casi pánico, pero tienes que salir de esa mala zona de confort, además te dejo una frase que inspira ese nuevo salto al vacío, a tú felicidad.
A veces primero hay que hacer un acto de fe lo de fiarse viene luego (¿Has hecho alguno?)
Twitter: https://twitter.com/agustincalvorea





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