Elecciones, decisiones, caminos,
destinos, encrucijadas, preguntas, respuestas, responsabilidades,
consecuencias, efectos, miedos, fracasos, éxitos, esperanzas, sentimientos;
todo ello conforma pequeñas porciones de una tarta, la vida, nuestra vida.
Y como
dueños del pastel intentamos coger ese pedacito más satisfactorio a priori para
nosotros o para otros, pero cortamos a ciegas, a menudo sin saber emplatar ese
trocito de tarta, ni mucho menos, si será dulce y plácido o amargamente salado,
tan salado que tienes la convicción de que es mejor dejar de cortar más trozos
de pastel, porque tu “estómago de emociones” –el corazón- no soportará otro
trozo más.
Quizá esta sea la solución más
racional, más simple y más fácil, cuando pienso sobre si es la respuesta correcta
en algunas situaciones pienso, o seguro que algunos habéis pensado, ¿y si ya me
comí todo el dulce de la tarta en los primeros trozos y la gran parte del
pastel de mi vida que me queda es salada, es amarga, está llena de continuas
experiencias y de dolor? ¿Y si el amor ya paso y lo saboreaste en su momento?
¿Y si el resto del camino es sólo un sendero lleno de puntiagudas piedrecillas?
Y por último cuando nos hemos rebelado ante esta visión nos acomete el miedo a
la experiencia, ¿Y si vuelvo a probar otro trozo demasiado salado? ¿Y si no hay
suficiente agua esta vez para diluir ese espeso sabor del fracaso, de la
decepción o del desamor? ¿Y si el corazón tiene que volver a crecer otra vez?
La metáfora de la tarta y las
porciones, la usaron para hablar de algo que me da miedo volver a saborear,
como todo en la vida nos da miedo, el desenlace, quizá, pero más bien tenemos
miedo a fallar, fallarnos o fallar a otros. Todos nos sentamos ante esa tarta
de la vida, quizá tú, lector, estés en otra porción diferente o tarta, en vez
de una rica selvanegra, en una tarta Santiago, o una tarta de queso. Distinta
tarta pero mismas preguntas, cada uno con sus respuestas, pero con las mismas
inquietudes y miedos ¿A que sabrá ese nuevo trozo?
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| Sólo mis pensamientos |
Lo primero y esencial que quiero
decirte y dejar muy claro, es que a pesar de todas las veces que hayas
tropezado, caído o saboreado ese repugnante sabor amargo de la vida, no es un
porquería, por porque siempre, siempre, siempre, SIEMPRE, tienes la elección de
cambiar el resultado. En este momento pensarás, que molo, que soy guay, que te
dé un poco de esa poción mágica que uso, o sea que te diga cómo hacerlo, pues
la realidad es que la respuesta la conocemos todos, simplemente debes responder
a tus preguntas ¿Quién y cómo puedo cambiar el resultado? ¿Cómo aprendes a
ponerte de pie cuando te caes?
Aquí viene la parte que más me
gusta, la esperanza, de la autoestima, del esfuerzo, de “CREER QUE ALGO
DIFERENTE PUEDE PASAR”. Sólo con la mera intención de realizar esta acción,
estas mostrando un coraje que a mí me es suficiente para creer en ti, y en que
no vas admitir el resultado de la vida, de forma racional, simple y fácil; sino
que preferirás volver a barajar las cartas de la vida.
Con este primer gran paso tenemos
una parte importante a nuestro favor para cambiar el resultado, pero no la
única, sino que necesitamos algo más que sostener el cuchillo y probar otro
trocito de tarta más.
Superar el miedo al resultado, a las consecuencias por
decidir, conseguir abandonar el confort
Ese miedo que se incrusto en ti
como una astilla y ahora forma parte de ti, de cada resolución emocional, es
una especie de mano invisible que te sujeta la mano de partir pastel, subsume
la experiencia conocida y el miedo a repetirla, te dice al oído sutilmente “¿Quieres
volver a conocerme, el final será el mismo?”.
Pues he aquí una de las malas
noticias, para ti, para mí y para todos, no hay soluciones instantáneas para
esta situación, no hay pastillas, consejos, ni conjuros para superar el miedo a
la consecuencia a actuar. Yo me considero un buen repetidor de cursillos sobre
la vida e incluso alguna materia optativa que se me atraganto duramente, pero
si volviera a ese momento en que me matricule y corte otra vez el pastel, lo
haría igualmente.
La única forma que he aprendido
durante mis experiencias para combatir ese miedo a decidir sobre algo que ya
decidiste en su momento y resultó diferente a tus expectativas, es mediante el
miedo que me produce perder la oportunidad de que el resultado esta vez sea
diferentes, y llegamos a “CREER QUE ALGO DIFERENTE VA A SUCERDER ESTA VEZ”, en
definitiva la esperanza en nosotros mismos es la única forma de volver a reír o
llorar, amar o sufrir, empezar o acabar, creer o lamentarse, …
Hace no mucho tiempo hablaba
sobre el miedo, si el miedo que me producía en mi tener algunos sentimientos y
como yo, quien intentar alentar a otros a superarlos, también los sufría y me
respondieron algo que me inspiro “acaso crees que eres un robot”.
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| El chico del ¿por qué no? |
Las personas podemos errar,
fracasar, perder, ver sólo una enorme oscuridad desde nuestros ventanales de la
habitación, cansarnos, sufrir, o dejar de querer amar, pero también podemos
entender que podemos elegir cambiar ese resultado, nuestro miedo, podemos amar,
triunfar, ganar, y “ver una luz que alumbra hasta los días más oscuros”.
Por eso os puedo decir que
tendremos miedo del resultado, no sabremos cual es la decisión correcta,
actuaremos, lloraremos, reiremos, sufriremos y amaremos, depende del sabor de
la vida que probemos, pero creemos que esta vez tocará una porción dulce la
buscaremos, y compartiremos esa idea; porque de forma irracional, complejo y difícil
vencimos a nuestro enemigos, los miedos de nuestra experiencia, una parte de
nosotros mismos y solamente fue pensando y si esta vez el resultado es
distinto.
“Es mejor fracasar en un instante que preguntarse durante la
eternidad que pasaría si hubiera dado ese beso…si hubiera sonreído…si hubiera
dicho te quiero…si hubiera dicho que tal estas…si hubiera vuelto a intentarlo…si
no decidiera rendirme” Agustín Calvo Rea
MORALEJA DE LA TARTA
NO POR PINCHARSE AL COGER UNA ROSA DEL ROSAL TIENES QUE DEJAR DE BUSCAR
OTRAS ROSAS, YA QUE ES LA ÚNICA FORMA PARA ENCONTRAR LA ROSA QUE CREES LLEGARÁ






Estaba paseando por la red, cuando de repente he llegado aquí por pura casualidad, y debo decirte... que me ha encantado!!
ResponderEliminarNo solo lo que dices, sino como lo dices.
Me he sentido totalmente identificada a lo largo del texto, cuanto mas leía mas me apetecía seguir leyendo.
Muy buen texto y gran moraleja.
Voy a seguir paseando por aquí, me da la sensación que me voy a encontrar con buenas reflexiones...
See yo soon!
Muchas gracias! Me alegro que te haya gustado y que te hayas sentido acompañada en esa sensación de "comer tarta". See u soon
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